sábado, 19 de mayo de 2012

La Revolucion de Emiliano Zapata - La Revolucion de Emiliano Zapata (1971)



*Las imagenes scaneadas no son mías. 

A pesar de lo que puedas opinar, el clásico indiscutible de la psicodelia mexicana es "Nasty Sex". Dudo que haya otra canción que tuviera el mismo impacto y  gozara la popularidad de dicho tema. Odiada por muchísimos (Parmenides Garcia Saldaña, entre ellos) y amada por otros tantos (tal vez menos) "el sexo puerco", es guitarrero por donde se le agarre, cortesía de Javier Martin del Campo y Carlos Valle y pésimo inglés de Oscar Rojas. El penoso inglés, es uno de los argumentos que se dan en contra la banda, también la descoordinación entre instrumentos y la producción pobre; por si fuera poco "Nasty Sex" tiene un sospecho parecido a "Born on the Bayou" de los Creedence. En defensa de ellos diré que... que todo lo que dicen es cierto, todo de eso hay, sin embrago, si se tratara de música clásica serian argumentos sólidos, pero tratándose de la parte más gamberra de la psicodelia, no tiene mucha importancia o al menos no en todos los casos: si se trata de jóvenes idealistas, genuinos, que suplen sus carencias de medios con honestidad. No sabría explicar de qué forma actúa lo que he mencionado, sin embargo  de alguna forma u otra funciona.

"Nasty Sex" es un regaño, un jalón de orejas. Una chava que siente muy alivianada y anda de reventada predicando el evangelio del sexo libre y lo "open mind",  es aconsejada por su ¿amigo?, ¿novio?: que deje esa vida porque ya está a dos pasos de irse al traste, y que se enfoque a cosas más espirituales. A mí se me hace un gran tema, pese a ser muy sencillo.

Otro Clásico con mayúsculas es "Shit City" casi 5 minutos de monumental vórtice de guitarras psicodélicas, acidas. Este tema es de esos que cortan la respiración cuando las escuchas por primera vez.
"If You Want It" es fabulosa, con una atmósfera muy melodramática y  la monstruosidad nuevamente, de la guitarra de Javier Martin del Campo y  Carlos Valle, el otro guitarrista. Y es que el protagonista principal del disco son las guitarras.

Esas son las buenas, porque hay algunas canciones poco inspiradas y tirándole a lo aburrido muy gachamente. Eso hace que el balance sea peor de lo que se adivinaba al principio, eso sí, sin dejar de otorgarles el merito que se merecen.